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¿Sabías que el color en sí no existe? Nada en este mundo tiene color. El color lo ponemos nosotros a través de nuestra retina.
Para llegar a esta conclusión vamos a ver dos cosas: que es el color y cómo las personas lo percibimos.
Para empezar, los colores son longitudes de onda al igual que las ondas de radio, los rayos infrarrojos, los rayos UV, etc. La diferencia es que las longitudes de onda del color pueden ser percibidas por nuestra retina, las demás no.

Cada elemento que vemos como un color, simplemente son filtros de luz. Por ejemplo, las hojas de un árbol nosotros las vemos verdes; lo que en realidad está sucediendo es que éstas están absorbiendo la longitud de onda de los demás colores y reflejando la del verde. Así pasa con los otros colores.
Pero, ¿cómo vemos los colores? La retina está compuesta por dos tipos de células receptoras de la luz: los conos y los bastones. Los bastones son mucho más numerosos que los conos (100 millones aproximadamente) y más sensibles a la luz, aunque solo distinguen el blanco y el negro. Los conos son más escasos (unos 100 mil por ojo) y menos sensibles, pero son los que distinguen los colores.

Para ver cómo actúan los conos y bastones podemos hacer una prueba muy sencilla, entrar a una habitación donde entre poca luz. Veremos que cuando tenemos la bombilla encendida podemos diferenciar perfectamente los colores, pero cuando la apagamos, al haber poca luz, difícilmente los distinguiremos.

Si una persona tiene una alteración genética de los conos no podrá distinguir bien los colores. A este defecto se le llama daltonismo.

Continuará…

* Este post lo reciclé de un blog que publicaba hace algunos años, habiéndolo revisado y actualizado para esta publicación