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¿Te suena conocida la frase: “¡No importa, luego la retoco en photoshop!”? Tengo que confesar que yo la he usado más de una vez, y me arrepiento. Con la fotografía digital parece que se hubiese hecho costumbre dejar “el trabajo” para el final, es decir no dedicar el tiempo suficiente en el momento de hacer la toma con la esperanza de poder corregir la imagen posteriormente en el ordenador.
A diferencia del JPEG, el formato RAW nos da una amplia gama de posibilidades para trabajar la foto luego de haber hecho el disparo, como por ejemplo modificar la temperatura de color o corregir la exposición, sin perder mucha calidad. Lo que hay que tener muy claro es que los programas para procesar el RAW no hacen magia, es imposible sacar información de un píxel que no la tiene y esto sucede cuando la imagen se ha subexpuesto o sobreexpuesto demasiado.
Con los siguientes ejemplos les quiero mostrar lo que sucede al sobreexponer y subexponer una fotografía en formato RAW. Cabe resaltar que los resultados pueden variar de acuerdo a la cámara y el software utilizados.
En la primera imagen podemos ver que la diferencia existente entre una toma realizada con la exposición correcta y las otras con una compensación de exposición de +1, +2, +3 y +4 respectivamente. También se pueden observar los resultados al hacer la corrección de los pasos correspondientes en el procesador de RAW de Photoshop para equiparar los pasos que se sobreexpusieron. Vemos que hasta +2 E.V. (Exposure Value = Valor de Exposición), las zonas de tonos medios se asemejan bastante a la imagen con la exposición correcta. Pero a partir de +3 E.V. se empieza a perder detalle y calidad, aunque se puede salvar algo de información que de haber trabajado en JPEG se hubiese dado por perdida.
En las zonas de luces es otro cantar, fíjense en el color del cielo, basta con variar un punto de exposición para que sea imposible lograr el color original al hacer la corrección. Lo que también podemos destacar es que en la cuarta imagen con 3 puntos más de luz que la primera, los edificios del horizonte que prácticamente no se veían, pueden “rescatarse” al corregir la exposición. Pero cuando se expone un punto más, es decir, +4 E.V., casi no aparece detalle y apenas se puede ver parte de esos edificios.

En la siguiente serie de fotografías se aprecia que los resultados son distintos con la subexposición. Es difícil de percibir la diferencia existente entre la primera foto sin compensación y los otras cuatro con -1E.V., -2E.V., -3E.V. y -4E.V. respectivamente con la corrección correspondiente.

Pero cuando realmente vemos lo que sucede es cuando hacemos un acercamiento a la imagen y apreciamos que el nivel de ruido se eleva conforme se ha subexpuesto la toma.

En conclusión, lo más aconsejable es tomarse un poquito más de tiempo al momento de hacer la toma y hacer las mediciones adecuadas, evitando así hacer la corrección posteriormente, ya que significa la reducción de la calidad en menor o mayor intensidad, de acuerdo al nivel de sobre o sub exposición.
Pero en caso sean escenas muy rápidas donde no tenemos mucho tiempo para medir la luz, es preferible la tendencia a la subexposición, ya que supone menos pérdida de información a comparación de una imagen sobreexpuesta.

* Este post lo reciclé de un blog que publicaba hace algunos años, habiéndolo revisado y actualizado para esta publicación